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domingo, 7 de febrero de 2016
martes, 22 de diciembre de 2015
jueves, 3 de diciembre de 2015
El Experimento Milgram
Método del experimento
A través de un cartel colocado en la parada del autobús en Florida (Connecticut) se reclamaban voluntarios para participar en un ensayo relativo al "estudio de la memoria y el aprendizaje" en Yale, por lo que se les pagaba cuatro dólares (equivalente a 28 dólares actuales) más dietas. A los voluntarios que se presentaron se les ocultó que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia a la autoridad. Los participantes eran personas de entre 20 y 50 años de edad de todo tipo de educación: desde los que acababan de salir de la escuela secundaria a participantes con doctorados.
El experimento requiere tres personas: El experimentador (el investigador de la universidad), el "maestro" (el voluntario que leyó el anuncio en el periódico) y el "alumno" (un cómplice del experimentador que se hace pasar por participante en el experimento). El experimentador le explica al participante que tiene que hacer de maestro, y tiene que castigar con descargas eléctricas al alumno cada vez que falle una pregunta.
A continuación, cada uno de los dos participantes escoge un papel de una caja que determinará su rol en el experimento. El cómplice toma su papel y dice haber sido designado como "alumno". El participante voluntario toma el suyo y ve que dice "maestro". En realidad en ambos papeles ponía "maestro" y así se consigue que el voluntario con quien se va a experimentar reciba forzosamente el papel de "maestro".
Separado por un módulo de vidrio del "maestro", el "alumno" se sienta en una especie de silla eléctrica y se le ata para "impedir un movimiento excesivo". Se le colocan unos electrodos en su cuerpo con crema "para evitar quemaduras" y se señala que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarán daños irreversibles. Todo esto lo observa el participante.
A los participantes se les comunicaba que el "experimento estaba siendo grabado", para que supieran que no podrían negar a posteriori lo ocurrido.
Se comienza dando tanto al "maestro" como al "alumno" una descarga real de 45 voltios con el fin de que el "maestro" compruebe el dolor del castigo y la sensación desagradable que recibirá su "alumno". Seguidamente el investigador, sentado en el mismo módulo en el que se encuentra el "maestro", proporciona al "maestro" una lista con pares de palabras que ha de enseñar al "alumno". El "maestro" comienza leyendo la lista a éste y tras finalizar le leerá únicamente la primera mitad de los pares de palabras dando al "alumno" cuatro posibles respuestas para cada una de ellas. Éste indicará cuál de estas palabras corresponde con su par leída presionando un botón (del 1 al 4 en función de cuál cree que es la correcta). Si la respuesta es errónea, el "alumno" recibirá del "maestro" una primera descarga de 15 voltios que irá aumentando en intensidad hasta los 30 niveles de descarga existentes, es decir, 450 voltios. Si es correcta, se pasará a la palabra siguiente.
El "maestro" cree que está dando descargas al "alumno" cuando en realidad todo es una simulación. El "alumno" ha sido previamente aleccionado por el investigador para que vaya simulando los efectos de las sucesivas descargas. Así, a medida que el nivel de descarga aumenta, el "alumno" comienza a golpear en el vidrio que lo separa del "maestro" y se queja de su condición de enfermo del corazón, luego aullará de dolor, pedirá el fin del experimento, y finalmente, al alcanzarse los 270 voltios, gritará de agonía. Lo que el participante escucha es en realidad una grabación de gemidos y gritos de dolor. Si el nivel de supuesto dolor alcanza los 300 voltios, el "alumno" dejará de responder a las preguntas y se producirán estertores previos al coma.
Por lo general, cuando los "maestros" alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus "alumnos" y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los "maestros" se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su "alumno".
Si el "maestro" expresaba al investigador su deseo de no continuar, éste le indicaba imperativamente y según el grado:
Continúe, por favor.
El experimento requiere que usted continúe.
Es absolutamente esencial que usted continúe.
Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.
Si después de esta última frase el "maestro" se negaba a continuar, se paraba el experimento. Si no, se detenía después de que hubiera administrado el máximo de 450 voltios tres veces seguidas.
En el experimento original, el 65% de los participantes (26 de 40) aplicaron la descarga de 450 voltios, aunque muchos se sentían incómodos al hacerlo. Todos los "maestros" pararon en cierto punto y cuestionaron el experimento, algunos incluso dijeron que devolverían el dinero que les habían pagado. Ningún participante se negó rotundamente a aplicar más descargas antes de alcanzar los 300 voltios.
El estudio posterior de los resultados y el análisis de los múltiples tests realizados a los participantes demostraron que los "maestros" con un contexto social más parecido al de su "alumno" paraban el experimento antes.
Además de este proyecto, Milgram realizó otro en el que se utilizaban ratones de experimentación. El experimento consistía en mostrarles la salida a los ratones, dentro de una caja de paredes electrificadas. El ratón entendía que la salida no le beneficiaba y seguía a la próxima pared, para así encontrar la salida[cita requerida]. El experimento muestra que el ratón tanto como el ser humano puede ser condicionado con presión para hacer lo que pide el demandante o maestro como en el experimento con alumnos.
martes, 1 de diciembre de 2015
El experimento de Asch
En este video se presenta uno de los experimentos "clásicos" en el estudio de la conformidad grupal. En el experimento realizado por Salomon Asch (1951), se reunía grupos de 7 a 9 estudiantes universitarios (cómplices), los cuales estaban dispuestos de tal manera que el sujeto crítico era siempre el penúltimo en contestar. En total se examinó a 31 sujetos críticos varones. Cada uno realizaba 12 comparaciones en las cuales el grupo daba unánimemente la respuesta incorrecta. Los resultados de este experimento mostraron que aproximadamente el 33% de las respuestas entraban en acuerdo con la mayoría errada, lo cual indica que las respuestas de la mayoría unánime contaminaban un tercio de las estimaciones de los sujetos críticos. Se concluyó que la condición experimental influyo significativamente sobre las respuestas de los sujetos. Además, se observo que existían diferencias individuales extremas, pues algunos sujetos se sometieron a la opinión del grupo en el total de sus respuestas, mientras que otros no se sometieron en ninguna.
Resultados
El experimento se repitió con 123 distintos participantes. Se encontró que aunque en circunstancias normales los participantes daban una respuesta errónea el 1% de las veces, la presencia de la presión de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opción incorrecta el 36.8% de las veces.1
Aunque la mayoría de los sujetos contestaron acertadamente, muchos demostraron un malestar extremo y una proporción elevada de ellos (33%) se conformó con el punto de vista mayoritario de los otros cuando había al menos tres cómplices presentes, incluso aunque la mayoría dijera que dos líneas con varios centímetros de longitud de diferencia eran iguales. Cuando los cómplices no emitían un juicio unánime era más probable que el sujeto disintiera que cuando estaban todos de acuerdo. Los sujetos que no estaban expuestos a la opinión de la mayoría no tenían ningún problema en dar la respuesta correcta.
Una diferencia entre el experimento de conformidad de Asch y el también famoso en psicología social experimento de Milgram conducido por Stanley Milgram es que los sujetos de aquel estudio atribuían el resultado a su propia “mala vista” o falta de juicio, mientras que en el experimento de Milgram culpaban al experimentador por su comportamiento.
Los experimentos de Asch pueden aportar cierta evidencia empírica relevante a algunas de las ideas que aparecen en la novela 1984 de George Orwell. También sirve para ilustrar el concepto de 'coge un ciervo y llámalo caballo' , una prueba de lealtad hacia sus subordinados realizada por Zhao Gao.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Semejanzas entre Horus y Jesús de Nazareth
Investigaciones encontradas en Egipto, indican que los acontecimientos escritos de Horus datan de hace 2.300 años antes de Cristo.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
Alimentación Basura. El repugnante secreto detrás de los McNuggets de McDonald's
Una nueva investigación encubierta en un proveedor de McNuggets de pollo de McDonald’s ha expuesto una horrorosa crueldad hacia los animales, incluyendo aves golpeadas, hacinadas en sucios cobertizos, apuñaladas hasta la muerte con clavos unidos a palos improvisados y dejadas a sufrir y morir lentamente sin la atención veterinaria adecuada.
Fuente: www.mcdonaldscrueldad.com
lunes, 23 de marzo de 2015
Manuscrito VOYNICH
Fue escrito anónimamente entre 1404 y 1438, con papel de pergamino y unas ilustraciones relacionadas con la alquimia y la magia, pero lo más intrigante es que el manuscrito Voynich está escrito en un lenguaje desconocido, que ningún linguista a conseguido descifrar, ni alcanzar a entender qué códigos oculta y con qué finalidad se elaboró la obra. Mujeres desnudas que sostienen estrellas, rituales en donde se mezcla astronomía, astrología, plantas exóticas desconocidas, mujeres bañándose en recipientes con líquidos, seres de inquietante morfología demoníaca, y desconcertantes rituales a los que nadie encuentra ningún significado... Este es el misterio del manuscrito Voynich, que nadie ha logrado descifrar y que quizás contenga un mensaje revelador más allá de la mitología y la superstición.
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