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domingo, 8 de noviembre de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

Jesucristo, mito y leyenda. Parte 1

Indice:
Jesucristo, mito y leyenda. Parte 1
Jesucristo, mito y leyenda. Parte 2
Jesucristo, mito y leyenda. Parte 3
Jesucristo, mito y leyenda. Parte 4
Jesucristo, mito y leyenda. Parte 5

La existencia de Jesucristo se ha puesto en duda durante muchos años.

Hasta mediados del siglo XVIII no se planteaba la duda sobre la veracidad y fiabilidad histórica de los relatos evangélicos. A partir de entonces, comienza a cuestionarse desde las corrientes filosóficas del racionalismo alemán. Son los protestantes alemanes quienes empiezan a buscar una respuesta a estas cuestiones, abriéndose así lo que se ha llamado la Búsqueda del Jesús histórico.

En esta entrada, iremos profundizando en el mito de la figura de Jesus y como se ha ido creando este personaje. Pero para ello, debemos ir poco a poco e ir entendiendo como hemos analizado este estudio.

1. La investigación Historica.
El método histórico de investigación se puede emplear para garantizar el significado y confiabilidad de los hechos pasados en las ciencias de la naturaleza, el derecho, la medicina, la religión o cualquier otra disciplina.

Un investigador debe seguir una serie de pasos que tendrá en cuenta para que su investigación histórica tenga un resultado veraz. Estos pasos a seguir son:
- Encontrar fuentes primarias: a) recoger la información de testigos oculares de los hechos que se investigan, o b) recoger información de personas que hayan oido hablar de dichos hechos. c) Recoger objetos que hayan tenido relación directa con el suceso en cuestión, tales como manuscritos, cartas, redacciones, memorias personales, etc.
- Encontrar fuentes secundarias: normalmente, un historiador se ve obligado a utilizar mas este método, debido a que cuando hacemos búsquedas de hechos pasados, las fuentes primarias son muy difíciles de conseguir. En este apartado entrarían aquellas personas que no han tenido una relación directa con el suceso, objeto o persona en cuestión. Estos datos debemos tomarlos en las enciclopedias, diarios, publicaciones periódicas y otros materiales de consulta.

Las fuentes del historiador son:
- archivos oficiales: documentos legislativos, judiciales o ejecutivos, elaborados por los gobiernos federales, locales, tales como constituciones, leyes, cédulas, actas y decisiones jurídicas; listas impositivas y estadísticas vitales; datos conservados por las iglesias como actas de bautismos, casamientos, reuniones parroquiales y registros financieros; información recopilada por los departamentos federales, comisiones especiales, organizaciones profesionales, consejos escolares o autoridades administrativas tales como minutas de las reuniones, informes de comisiones, órdenes o directivas administrativas, estudios de escuelas, informes anuales, presupuestos, cursos , horarios de clase, listas de sueldos, registros de asistencia, archivos médicos, informe de accidentes y registros atléticos
- archivos personales: diarios, autobiografías, cartas, testamentos, legados, escrituras, contratos, notas para conferencias y borradores originales de discursos, artículos y libros.
- tradiciones orales: mitos, leyendas populares, cuentos de familia, danzas, juegos, ceremonias, relatos de sucesos formulados por testigos oculares y grabaciones.
- archivos pictóricos: fotografías, películas, microfilmes, dibujos, pinturas y esculturas.
- material de publicaciones: artículos de diarios, folletos y publicaciones periódicas; trabajos literarios y filosóficos.
- archivos mecánicos: grabaciones de entrevistas y reuniones, discos fonográficos.
- objetos procedentes del pasado: restos físicos (edificios, instalaciones, muebles, enseres, vestimentas, utensilios, joyas y restos de esqueletos), material impreso (libros, formularios de archivos, contratos, formularios de asistencia, boletines de calificaciones y avisos de diarios), y material manuscrito (manuscritos, dibujos y ejercicios de alumnos).

2. La fiabilidad de una prueba
El historiador examina cuidadosamente cada uno de los elementos de que dispone y procura determinar qué grado de confiabilidad posee. Una parte esencial de su trabajo consiste en verificar si un documento contiene errores involuntarios o es un fraude deliberado. Cualquier investigador que no adopte estas precauciones comete un grave error, porque cuando la investigación se basa en fuentes poco confiables es trabajo perdido. El historiador debe someter sus fuentes a una rigurosa crítica externa e interna, a fin de proporcionar a la humanidad un relato verídico de los sucesos pasados.

A. la crítica externa verifica la autenticidad y la validez de un documento o vestigio. Para descubrir los orígenes de una fuente material se pregunta lo siguiente: 
- cuándo o por qué fue elaborado el documento
- quién fue el autor o creador
- si escribió el material el autor a quien se le atribuye
- si es ése el original o bien es una copia exacta del trabajo del autor.

La determinación de la autoría es una prueba que el historiador debe realizar con frecuencia, puesto que algunos documentos no incluyen el nombre del autor, ocultan su identidad con un seudónimo, o bien mencionan como autor a alguien que no tuvo en el trabajo ninguna participación significativa. Para determinar la autoría es necesario un trabajo riguroso de investigación para rastrear documentos anónimos y sin fecha, descubrir falsificaciones o plagios, hallar elementos identificados de manera incorrecta o devolver a un documento su forma original. Durante la búsqueda de indicios se deben examinar atentamente los materiales de que se dispone y preguntarse si son tópicos de otros trabajos del autor y del período en que fue escrito el documento, el lenguaje, el estilo, la ortografía, el manuscrito y la impresión de este último; si el autor manifiesta una ignorancia impropia de un hombre con su formación cultural, si escribió sobre sucesos, cosas o lugares que un hombre de su época no podía conocer, si alguien alteró el manuscrito con o sin intención al copiarlo de manera incorrecta, o bien agregando o eliminando pasajes; si se trata de un original o una copia del trabajo del autor; si el manuscrito no tiene fecha o se desconoce al autor, si hay algún indicio interno en el documento que revele su origen.

B. La crítica interna consiste en determinar el significado y confiabilidad de los datos que contiene el documento, consiste en determinar las condiciones en que se produjo el documento, la validez de las premisas intelectuales sobre las que se basó el autor y la interpretación correcta de los datos. 
El investigador puede determinar si el autor escribe seriamente, con humor, con ironía, o de manera simbólica. También le será posible decidir si el autor expresa sus verdaderos sentimientos o emplea frases piadosas, gentiles o convencionales, para agradar al público. 
El historiador debe mantener su escepticismo con respecto al contenido de una fuente hasta que pueda cerciorarse de que el autor se hallaba en condiciones de expresar la verdad y deseaba hacerlo. Para realizar esta indagación, se pregunta si otras autoridades en la materia consideran al autor como un observador competente y confiable; si contaba con los medios, la preparación técnica y las condiciones necesarias para observar los hechos acerca de los cuales pretende informar; si es posible que factores tales como las tensiones emocionales, la edad o el estado de salud ocasionaran errores en sus observaciones o inexactitudes en su informe; si se basan sus informaciones en la observación directa, en relatos ajenos o en otras fuentes; si redactó el documento en el momento en que realizó la observación o lo hizo semanas o años más tarde; si lo redactó sobre la base de notas tomadas cuando efectuó sus observaciones o apeló a su memoria; si tenía prejuicios con respecto a algún país, región, raza, religión, persona, partido político, grupo social o económico, organismo profesional, período histórico, método de enseñanza o filosofía educacional, que pudieran ejercer influencia sobre su trabajo; si financió alguien su labor de investigación, con la esperanza de obtener un informe favorable a una causa determinada; si el autor trabajó en condiciones económicas, políticas, sociales o religiosas que pudieran hacerle ignorar, interpretar incorrectamente o tergiversar ciertos hechos; si fue su trabajo motivado por la malicia, la vanidad o el deseo de justificar sus actos; si su objetivo consistió en lograr la aprobación de las generaciones venideras o en agradar u hostilizar a algún grupo; si distorsionó o embelleció los hechos para obtener mejores efectos literarios; si existen contradicciones en su trabajo, y; si coinciden con su informe los escritos de otros observadores idóneos de distintos antecedentes.

3. Conclusión de la investigación historica
La investigación histórica trata de la experiencia pasada, describe lo que era y representa una búsqueda crítica de la verdad que sustenta los acontecimientos pasados. El investigador depende de fuentes primarias y secundarias las cuales proveen la información y a las cuáles el investigador deberá examinar cuidadosamente con el fin de determinar su confiabilidad por medio de una crítica interna y externa. En el primer caso verifica la autenticidad de un documento o vestigio y en el segundo, determina el significado y la validez de los datos que contiene el documento que se considera auténtico

lunes, 23 de marzo de 2015

La Lanza de Longinos



De acuerdo con la leyenda, la lanza Sagrada (también conocida como lanza del Destino, lanza de Longino o lanza de Cristo) es el nombre que se dio a la lanza con la que un soldado romano, llamado Longino según un texto bíblico apócrifo, atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba en la cruz.

Jesucristo nunca existió

En el libro "Jesucristo nunca ha existido" de Emilio Bossi se desmiente categóricamente la existencia de Jesus en la historia mediante un analisis severo sobre los siguientes temas:

- Jesucristo en la historia: Mediante escritos profanos y libros de historiadores contemporaneos a la fabula de Jesus se demustra que este no ha existido jamas.

- Cristo en la biblia: Mediante absurdos y contradicciones biblicas demuestra que esta no es divina y por ende se concluye lo terrenal de las escrituras.

- Cristo en la mitologia: Demuestra que jesus fue una copia de dioses pasados, tal es el caso de Crisna en cuanto al nombre, asi como en las enseñanzas y memorias del mismo Buda.

- Formacion impersonal del cristianismo.

Jesucristo no existió, no fue un personaje histórico. Los griegos y los romanos no oyeron hablar de él, su nombre no aparece en obras profanas hasta un siglo después y aún así indirectamente, a propósito de movimientos y de las persecuciones de la secta cristiana. En el mismo judaísmo no dejó una impresión muy duradera.

Filón muerto hacia el año 50 nada sabe de él.
Josefo nacido en el año 37 y que escribió hasta finales de siglo sienta su condena en algunas líneas como un suceso vulgar y al enumerar las sectas omite a los cristianos.
Un escritor hebreo, Justo de Tiberiades compuso una historia hebrea desde Moises hasta finales del año 50 y no cita siquiera el nombre de Jesucristo.
Plutarco nacido 50 años después de Jesucristo, historiador eminente y concienzudo no pudo haber ignorado, de conocerla, la existencia de Cristo y «sus proezas». Séneca no dice una palabra de Cristo aunque hablando de los cristianos no los distingue de los hebreos.

El mismo silencio de la historia hacia Jesús, se produce hacía los apóstoles acerca de los cuales no existen más documentos que los eclesiásticos.

Los únicos autores profanos que han hablado de Cristo fueron el historiador hebreo Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio. Se demuestra que Suetonio y Plinio entran en contradiciones y se excluyen uno a otro y las pocas líneas de Josefo y Tácito han sido falsificadas. Por si fuera poco, ninguno de los que debieron tener tratos con Jesús, como Pilatos, Hanán, Caifás, etc., dejó rastro en su historia de estas relaciones. Los únicos testimonios que hablan de la vida y obra de Jesucristo son los evangelios y datan de los siglos III y IV y no son prueba de la existencia de tal personaje.

La vida, el pensamiento, la acción, la palabra, la doctrina de Cristo no existe en los evangelios, como no sea en cuanto son predichos por los profetas o previstos por el Antiguo Testamento. Si nace en Betlem, van a Egipto, si Herodes ordena la matanza de los inocentes, si vuelve a Galilea y vive en Nazaret (para poder llamarse Nazareno), si encuentra a Juan Bautista, va a Cafarnaun, sana endemoniados, cura muchedumbres y les prohibe que lo divulguen, habla en parábolas para no ser comprendido, Judas le traiciona, en la cruz pide de beber, etc..., es para cumplir las Escrituras y las profecías. Cristo ni dijo ni fue él mismo, más que lo que la Escritura había ordenado que hiciera o fuera.

Por si fuera poco, existen numerosas contradiciones y omisiones entre los cuatro evangelistas. Mateo y Lucas dan distintas versiones de la genealogía de Jesús. En cuanto al viaje de María y José, Marcos y Lucas se contradicen en si pasan o no por Jerusalén, si huyen a Egipto o no. Marcos y Juan nada dicen de la infancia de Jesús. Hay contradicción en cuanto a dónde vive y sus viajes a Jerusalén donde es conocido o no. Las hay también en si Juan Bautista conoce o no a Jesús, en el día de la última cena, en la escena del huerto de Getsemaní, ni en la hora de la muerte.

En otro lugar de esta obra se pregunta el autor que si Jesucristo nunca existió, cómo y por qué fue inventado, para pasar a demostrar que otros personajes análogos e idénticos le precedieron en la historia de los mitos.

En la antigua India hubo más de un Dios redentor, Visnu se encarnó nueve veces, tomando forma humana para redimir a la humanidad. En la octava se encarna en Cristna y en la novena en Buda.

Cristna nace de una virgen y está vaticinado en los libros sagrados indios. Su venida le es revelada a la madre de la virgen para dar el nombre de la misma y que se sepa el destino del que ha de venir. Hay un tirano que al enterarse en sueños de tal nacimiento y que le destronará ordena una matanza de los niños nacidos esa noche, el día del nacimiento ( en un redil) es adorado por pastores. En fin que resucita muertos, cura leprosos, devuelve vistas y oídos. Un día que se enfadó con sus seguidores se les aparece con el rostro rodeado de tanta luz que estos no pueden resistirlo. A raiz de este hecho le llamaron JEZCUS CRISTNA (nacido de la pura esencia divina). Todo eso ocuría 3.500 años antes de nuestra era.

La novena encarnación es como Buda. Fue revelada en sueños a su madre la grandeza del hijo y el carisma que éste tendría entre sus semejantes. Escoge para nacer una casta principesca (como Jesús). La madre de Buda se llamaba Maya o Maïa y le concibió fuera de toda relación sexual. Dotado de gran inteligencia maravilló los doctores con su sabiduría, abandonó el lecho materno para cumplir su misión. Fue tentado varias veces por el demonio pero salió victorioso de ellas. El más celebre de sus discursos fue «El sermón de la montaña», (como el de Jesús), tuvo su discípulo traidor y sus dos discípulos diametralmente opuestos, lo mismo que Pedro y Juan. Después de su muerte se aparece a sus discípulos en forma luminosa con la cabeza rodeada con una aureola. En el budismo se encuentran todas las prácticas religiosas del cristianismo y cuando los misioneros católicos se encontraron por primera vez con los monjes budistas, creyeron en un engaño del diablo.

Mitra es el dios redentor de Persia. Llamado también Señor, «nace» en la gruta de una virgen, el mismo día que andando el tiempo «nacerá» Cristo, el 25 de Diciembre, o sea el solsisticio de invierno. La madre, como no podía ser menos, permanece virgen después del parto. Se anuncia astrológicamente por una estrella que aparece en el Oriente y unos magos le llevan perfumes, oro y mirra. Muere como Cristo en el equinocio de primavera y sus penas redimieron a la humanidad.

En Egipto también tenían su Dios redentor en Oro (Osirapis o Serapis). Nacido de una virgen en el solsticio de invierno, muerto en el equinocio de primavera y también resucitado. Tuvo su huida llevado por la virgen Isis en un asno.

También Baco (llamado Salvador) nacía en el solsticio de invierno, después de muerto bajaba a los infiernos y resucitaba. La mitología del antiguo testamento se basa en estos conceptos fundamentales: Dios, la creación, la caída de los angeles, el Edén, la serpiente y el pecado original, el diluvio, la torre de Babel, los angeles y los demonios, el Paraiso y el infierno, los Patriarcas, un legislador inspirado y los profetas. Pero esta mitología no es original, pues la tuvieron otros pueblos antes que el hebreo.

Un Dios nacido de una virgen -dice Dupuis-, en el solsticio de invierno, y resucitado en la Pascua, después de haber descendido a los infiernos; un Dios que lleva tras de sí un cortejo de doce apóstoles correspondientes a las doce constelaciones, y que hace pasar a la humanidad bajo el imperio de la luz, no puede ser más que un Dios solar, copiado de tantos mitos heliosísticos que abundan en Oriente.



5. No existe mención de Jesús en los textos paganos

Quizás la más obvia de las razones, minimizada durante siglos por los cristianos, pero lo suficientemente importante como para tenerla en cuenta. Este argumento señala que no existe ninguna evidencia de la vida de Jesús de Nazaret en textos de su época.

Esto significa que ningún documento de la época, de fuente no-cristiana, hace mención a Jesús de Nazaret, tampoco se hacen alusiones a su figura en rumores. Vale aclarar que pese a los milenios que nos separan de esa época, contamos con gran documentación histórica de la época, hecha por oficiales de gobierno, historiadores y poetas. Ninguna mención de Jesús.

4. Jesús según la modernidad

Muchos historiadores cristianos han abandonado la idea de un Jesús "mágico" y se han abocado a buscarle un sentido simbólico basado en un personaje histórico. Así Jesús pasó de ser el mesías a fariseo, filósofo, hasida e inclusive chamán de la época.

No obstante, no sólo no existe ninguna evidencia tangible de que Jesús haya desempeñado alguno de esos oficios, sino que los historiadores parecen contradecirse entre si, dejando el asunto en una nebulosa de incertidumbre.

3. En las epístolas paulinas no se habla sobre la vida de Jesús

Las epístolas paulinas fueron una serie de cartas cuya autoría es atribuida a San Pablo (Pablo de Tarso) y que conforman los principios del canon cristiano. El objetivo de estas cartas era instruir a los cristianos sobre el modo a comportarse así como difundir su doctrina.

Lo más interesante es que aún en estos textos, escritos alrededor del siglo I, no existe mención alguna de Jesús como figura histórica. Sí se le menciona como enunciado, a modo de estrofa a lo largo y ancho del texto, pero claro, esto no arroja ninguna evidencia sobre su existencia física.

2. Incluso los evangelios son contradictorios

Los cuatro evangelios, encargados de narrar la vida y obra de Jesús de Nazaret, presentan severas contradicciones entre si. Quizás el ejemplo más notorio sea el del día de la resurrección, donde las diferentes fuentes arrojan datos distintos.

Dependiendo del evangelio que se lea, el dato que vamos a obtener. Si el evangelio de Juan dice que "una mujer" visitó la tumba de Cristo el domingo, el evangelio de Mateo dirán que fueron dos mujeres y el de Marcos tres. A su vez, los evangelios de Mateo y Juan dicen que aún estaba oscuro mientras que el de Marcos dirá que el sol apenas había salido.

Pero las contradicciones empeoran cuando llegamos a la resurrección, esta variará también acorde al autor. Para Mateo, Jesús apareció en algún lugar entre la tumba y Jerusalem, para Juan fue simplemente fuera de su tumba, para Marcos apareció en Galilee; a 130 kms de Jerusalem, y para Lucas fue en camino a Emmaus, a 11 kms de dicha ciudad.

1. Jesús encaja a la perfección con el concepto de mitema levi straussiano

Para el etnólogo Claude Levi Strauss, el relato mítico se compone de pequeñas fracciones de relatos irreducibles que orquestan en su totalidad una narración mayor y que suele verse repetida en diferentes culturas.


No podemos dejar de señalar que la historia de Jesús, tal cual la conocemos, se corresponde con los mismos mitemas (porciones irreductibles del mito) que utilizan otros relatos religiosos como la muerte y la resurrección, así como varios personajes que encuentran su paralelo.