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lunes, 15 de mayo de 2017

El extraño caso Manises

El extraño caso Manises

El famoso ‘caso Manises’, uno de los fenómenos clásicos de la historia de la ufología española, se produjo el 11 de noviembre del año 1979. Un avión ‘Super Caravelle’ de la compañía TAE, que con 109 pasajeros a bordo cubría la ruta Palma de Mallorca-Tenerife, hizo un aterrizaje de emergencia en nuestro aeropuerto tras ser “seguido” o “perseguido” por un ovni, un objeto volante que nunca ha sido identificado.Al parecer, un objeto obligó a realizar un aterrizaje de emergencia a un avión comercial de la extinta compañía TAE (vuelo TAE-297) y posteriormente obligó a la salida en Scramble de interceptación de un Mirage F1 del Ejercito del Aire Español.
Todo comenzó cuando el avión Supercaravelle con 109 pasajeros a bordo, realizando el trayecto Austria – Tenerife, despegó de su escala en Palma de Mallorca. Fue entonces cuando se empezaron a recibir señales de radio por el canal 121.5 Mhz (canal destinado a señales SOS) que no se correspondían con el código Morse. Dada la extrañeza de esta señal, el piloto del vuelo Francisco Javier Lerdó de Tejada, con mas de 14 años de experiencia, consulta con la Torre de Control y le confirman que el Servicio de Alerta y Rescate de Madrid también está recibiendo esta extraña señal y que proviene de 40 millas al Noroeste de Valencia, un punto que se encuentra en plena trayectoria de vuelo del Supercaravelle de la TAE.

lunes, 30 de enero de 2017

Ricardo González. El misterio de Erks

Ricardo Gonzalez. Los Siete Aspectos Negativos del Contacto

NOTA: El siguiente artículo ha sido tomado de la página web de Ricardo Gonzalez: Legado Cósmico


Los Siete Aspectos Negativos del Contacto

¿Es posible que las experiencias reales ovni caigan en descrédito por una mala actitud del testigo? Al margen de la realidad del contacto y su mensaje de alternativa, muchas veces el comportamiento del testigo puede poner en jaque la importancia de sus afirmaciones. Nos hallamos ante un tema más que resbaladizo, en donde la duda, las críticas desmesuradas y opiniones peregrinas se deslizan permanentemente. Y es inevitable que ello sea así, ya que estamos ante un hecho controvertido, discutido y, al mismo tiempo, apasionante. Sin embargo, ello no debe permitir dejar de lado una visión constructiva y objetiva sobre todo el proceso que involucra estrechar lazos con inteligencias extraterrestres.


A mi criterio, hay siete aspectos que se deben observar:


1. Ausencia de evidencias

Hablar de evidencias que respalden, o al menos, que otorguen el “beneficio de la duda” en torno a un testimonio de contacto extraterrestre, es muy difícil. Y no porque estas evidencias no existan, sino por el concepto que tenemos habitualmente de “evidencia”. De acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española, Evidencia es “la certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar”. Y me pregunto: ¿existe algo así dentro del fenómeno ovni? Para más de uno sí, pero la mayoría de los científicos contestará un no a boca jarro. Y no es de extrañarse, pues en ciencia aquello que no se puede repetir o estudiar detenidamente en el laboratorio, no es considerado como una verdad fuera de discusión.

Muchos investigadores han decidido reemplazar entonces el término “evidencia” por el de “indicio”, palabra que se entiende como un “fenómeno que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido”. Al parecer, es una definición que se acerca más a la realidad del contactismo. Sin embargo, no todos los casos de contacto cuentan con un mínimo de posibles indicios o evidencias. Y ello despierta dudas en quienes se acercan al testimonio.

Uno de los aspectos más importantes dentro del contacto es la presencia adicional de otros testigos -para muchos investigadores son más importantes que una filmación o una fotografía-, pues ellos podrían corroborar la experiencia o aportar datos complementarios sobre el fenómeno que se vivió. No obstante, la creciente aparición de contactados que no tienen testigos de sus experiencias o avistamientos, que no disponen de alguna fotografía, filmación o elemento adicional de apoyo, terminan convirtiendo su caso en un completo “acto de fe”. Debo decir que no cuestiono la posibilidad de casos reales ausentes de todos estos elementos, pero cuando se procura proyectar al público un testimonio, solitario y aislado, sin el más mínimo indicio de su posible veracidad, los investigadores y el público en general -el más racional, fundamentalmente- dudarán.

A mi entender, si un presunto testigo de contacto está manteniendo una experiencia con civilizaciones no humanas a través del tiempo, es importante que procure contar con algún elemento de corroboración, y no para convencer a los demás de su contacto, sino por sentido común y responsabilidad. Aunque los seres que nos contactan tienen sus especiales consideraciones sobre las “pruebas” que pueden hacer llegar sobre el contacto establecido, si la experiencia es real y positiva, debe confirmarse por sí misma más allá del testimonio aislado.

En la actualidad, algunos testigos que practican el tan de moda “channeling” -en donde se “incorpora” a una presunta entidad extraterrestre, que se comunica a través del individuo- basan la credibilidad de su contacto en la información. Generalmente, se trata de un solo testigo que canaliza a la supuesta entidad no humana, y al ser todo etéreo o telepático, cualquier manifestación física que despeje dudas se hallará al margen. Obviamente, esto no ocurre en todos los casos, ni con todos los canalizadores. Pero hay una tendencia a creer que un testigo de contacto sin indicios de su experiencia, pero con buena información, es suficiente. Como veremos en el segundo punto, aquello de la información también tiene sus traspiés.


2. Informaciones imprecisas y malas fuentes

Si una entidad superior, que se supone posee un nivel de consciencia algunos peldaños más arriba frente al ser humano, se “contradice” en sus mensajes, o éstos son sólo repeticiones exactas de otros recibidos, es probable de que nos encontremos ante uno de los males más comunes en el contactismo: los mentalismos. Un mentalismo es una “interferencia” del canal o testigo en el posible mensaje extraterrestre. Es decir, es más un mensaje del individuo -o de su subconsciente-, que del supuesto extraterrestre.

Recuerdo que una vez circuló una presunta comunicación de extraterrestres en internet, que anunciaba el masivo avistamiento de una nave para el 14 de octubre de 2008 -obviamente, nunca ocurrió la aparición-. Más tarde, Bloossom Goodchild, la canalizadora australiana que difundió ese mensaje, reconoció que todo había sido una mentira. No obstante, otros grupos de canalizadores se vieron “influidos” por la carta de Goodchild, y empezaron a recibir mensajes de sus “fuentes extraterrestres” que confirmaban la llegada de “Alabama”, la presunta nave alienígena que todo el mundo vería. Estamos ante un asunto grave, pues de una pseudo-comunicación se terminó aglutinando a otros “canalizadores” que, mansos, cayeron en el mismo error. Y este escenario lo he visto repetirse en diversos grupos de contacto. El poder de la sugestión es tremendo.


Muchas veces, las informaciones recibidas por entidades superiores pasa por el “filtro” cultural del contactado. Ello podría darle ciertos tintes al mensaje, sacándolo de contexto. Por ejemplo, si una persona creció en un ambiente cristiano, en un país donde la religión católica tiene mucho peso, no sería raro de que sus mensajes tengan términos que escuchó en su niñez, sea en la escuela o en la Iglesia, o que éstos se refieran reiteradamente a Jesús. Este tema lo veremos más adelante.

Las malas fuentes constituyen otro virus dentro del contactismo que involucra, también, a los mismísimos investigadores. Y lo peor de todo: es un virus casi inevitable por la gran cantidad de información que circula y que muchas veces oculta su dudosa procedencia. Más de un testigo de contacto -y aquí me incluyo- ha decidido ir más allá de su experiencia e investigar todo lo que rodea el fenómeno de los ovnis. Estas informaciones complementarias ayudan a enmarcar la experiencia con los “no identificados”. Pero, ¿qué sucede cuando se cita una información que está probada se trata de un fraude? Más de un contactado -o investigador- defendió la famosa “autopsia de Roswell” como la evidencia definitiva de que los extraterrestres existían. A pesar de que desde un principio se sospechaba de un montaje, muchos defendieron a capa y espada la prueba, un film en blanco y  negro presuntamente videograbado en una base militar secreta en Nuevo México. Cuando Ray Santilli, el “descubridor” de esos perdidos rollos de 16mm de la US Air Force, reconoció que la autopsia había sido un “muñeco”, la controversia no hizo más que levantarse. Igual ocurre con algunas imágenes de los crop circles, que muestran ovnis trazando las figuras y supuestamente, en realidad, esas filmaciones habrían sido creadas en programas 3D de computadora, timando a más de un estudioso de los ovnis. Si bien es cierto, existen campañas muy bien urdidas para desacreditar el fenómeno de los ovnis, también hay que reconocer que, en más de una ocasión, por no ser preciso con las fuentes, profundo con la investigación, y objetivo con las posibles evidencias, uno peca de ligerezas. Ligerezas que terminan creando un marco de duda en torno al contactado o al investigador.

Personalmente, pienso que hay un expediente abierto con los crop circles -al margen de algunos fraudulentos-, con el caso Roswell, las construcciones de Marte y otros enigmas, pero hay que mirar bajo lupa las cosas por separado y, al mismo tiempo, en su contexto. Si se va a investigar, hay que ser riguroso con las fuentes y actualizar siempre la información.


3. Organizaciones sectarias

No hace falta que me explaye mucho en este punto. La formación se sectas en torno a un mensaje extraterrestre es un hecho común cuando se agrupan numerosas personas. Desde luego, el término “secta” suena muy fuerte, pero en su acepción literal se ajusta a la mayoría de organizaciones contactistas. El significado de secta es “conjunto de seguidores de un parcialidad religiosa o ideológica”. Si nos apegamos a la definición, ni siquiera la Iglesia Católica escapa. Pero todo es diferente cuando la secta en cuestión es considerada “peligrosa”, y ello puede darse así por diversos factores. Uno de ellos, son los líderes y la dependencia de sus seguidores.

Un ejemplo claro lo hallamos en la persona de Marshall “Bo” Applewhite, líder de la secta contactista “Heaven´s Gate”. Él y sus seguidores se suicidaron en California, en 1997, esperando ser “llevados” a una nave extraterrestre oculta en la cola del cometa Hale-Bopp...


Cuando se crean grandes grupos humanos que siguen un ideal, objetivo o conjunto de principios, la mayoría de las expectativas se centran, consciente o inconscientemente, en la cabeza de la agrupación. Al margen de que esa organización sea visible -si hay cargos jerárquicos, grados o funciones-, o invisible -supuestamente no hay estructura, pero ésta existe sutilmente en la práctica-, tarde o temprano ésta puede alejarse del mensaje y devenir en confusión. Usualmente todo se centra en el líder y se genera un lazo de dependencia que podría conducir, en muchos casos, al siguiente punto que tocaremos a continuación: el “religioso”. Aunque el líder argumente en su discurso que es uno más y que promueve el trabajo en equipo, lo que en realidad genera la dependencia no son sus palabras, sino la forma en que se conduce como cabeza de grupo. Hay buenos y malos liderazgos en todas las organizaciones humanas. Pero todo aquel que procure mantener un grupo girando en torno a sí mismo, está condenando a los miembros de la organización a que sean sus eternos “discípulos”.

También resulta complicada la interacción humana al interior de un grupo, más aún si es de contacto extraterrestre. Malos entendidos, cuestionamientos, divisiones, posturas, es propio de la experiencia humana en organizaciónes, aunque más visible y, hasta a veces, desagradable, en grupos contactistas o espirituales. Lo ideal es fomentar la ausencia de estructuras, sean éstas visibles o “invisibles”, alentar la comunicación y el real trabajo en equipo de la mano de una visión autocrítica y responsable.


4. Contactismo religioso

Y esto es tan peligroso como lo anterior. Y quizá más.

Estoy convencido de la realidad de un mensaje espiritual, positivo, de alternativa y esperanza tras la cortina del fenómeno ovni. Pero ello está muy lejos de posturas desmesuradamente místicas que mezclan el contacto extraterrestre con expectativas religiosas o actos de fe. Para ir al grano, he visto gente vestirse de blanco y “rezarle” a los extraterrestres. He escuchado afirmar que Jesús es uno de “ellos”, y que viaja en ovni. También he visto gente pedir a los seres de las estrellas favores espirituales o protección, como si fuesen ángeles y no cosmonautas de otros mundos. Al margen de que estos seres puedan ejercer algún tipo de influencia positiva en torno a algunos testigos, y de la incuestionable importancia de grandes seres como Jesús en el Plan Cósmico, todo lo que cité anteriormente resulta demasiado.

Claude Vorilhon, el líder del movimiento raeliano, un polémico grupo de origen francés de tendencias religiosas en torno a los extraterrestres. En muchos países europeos es considerado "secta peligrosa": http://www.elmundo.es/elmundo/2005/09/15/sociedad/1126785994.html

Por otro lado, en las agrupaciones contactistas, muchas veces el líder -generalmente el testigo original del contacto o el único canal-, se transforma en un profeta, al que se le consulta cosas personales o se le pide consejo para todo lo imaginable. Por si esto fuera poco, la confusión llega a tal punto que el líder termina “apareciendo” en sueños ante los miembros de la organización, quienes reciben mensajes espirituales de él. Ello no ocurre por una habilidad psíquica del líder, sino que los seguidores proyectan en sueños su fe. Entonces se empieza a considerar especial al líder. Deja de ser un testigo. Estar con él es casi como estar con los seres del espacio.

Cuando se pierde la objetividad, estas y otras cosas pueden suceder, afectando profundamente la credibilidad de una experiencia de contacto extraterrestre. El factor cultural y religioso previo de una persona influye también en todo esto. La recomendación es observar el contacto y vivirlo desde una perspectiva amplia que no esté condicionada por nuestro sistema de creencias o necesidades espirituales. Un contacto real está más allá de todo eso. El “fenómeno ovni” escapa a nuestro marco cultural y religioso. Su mala interpretación podría generar nuevas doctrinas. No en vano -aunque esto suene controvertido- no pocos estudiosos argumentan que más de una religión se formó por una posible visita extraterrestre en el pasado al interpretarse equivocadamente la experiencia, que, con el transcurrir del tiempo, enterró el mensaje original. Sin ir muy lejos, Asthar Sheran, una presunta entidad extraterrestre que contactó con Eugenio Siracusa en Italia, en 1962, se convirtió en la actualidad en una suerte de “Maestro Acendido”...

Incluso, recientemente, Antarel, el ser extraterrestre que está en contacto con nosotros desde hace décadas, ha sido "copiado" por un sujeto que se presenta en Capilla del Monte con el mismísimo nombre del extraterrestre -como una suerte de guía místico, vestido de blanco y rodeado de seguidores-, confundiendo la verdadera naturaleza de estas experiencias. Nosotros no tenemos nada que ver con ese delirio mesiánico.


5. Los ovnis y el dinero

Este es otro aspecto controvertido dentro de la difusión del fenómeno ovni, se trate de un testigo de contacto o investigador: un difusor de estos temas que cobre dinero por sus conferencias o sus libros sobre los ovnis, es un timador o embaucador.

Obviamente, es una generalización injusta. Montar una conferencia en un auditorio, publicar un libro, o desplazarse entre numerosos países para difundir estos temas, involucra un costo que de alguna forma se debe recuperar. Pero entiendo las críticas.

Lamentablemente, hay muchos casos en que se cobran cantidades exorbitantes por presenciar una canalización de supuestas entidades cósmicas -y se puede pagar con tarjeta de crédito-, o consultas personales con el contactado que brinda consejos, previo pago de otra cantidad importante de dinero. Todo esto ha confundido las cosas y ha hecho que más de un crítico ponga a todos en “el mismo saco”.

Y esto también pasa, increíblemente, con los investigadores.

Si un periodista escribe sobre fútbol, política o la guerra de Irak, está haciendo su trabajo. Pero si el mismo investigador escribe sobre los ovnis, y da una conferencia sobre ello, se le acusa de estar “lucrando con mentiras”. No exagero. Y ello habla de un preconcepto cultural en donde los fenómenos “no-humanos” no pueden ir de la mano de la vida material. Ser investigador de ovnis, o escribir sobre parapsicología, o hablar de la Atlántida, no es serio. Afortunadamente esto ha cambiado en los últimos años, también debido a que se dispone de mayor información. Pero no deja de ser una advertencia. Insisto: la esencia de este problema se encuentra en la actitud y la honestidad de la persona. Es verdad que hay gente que ha aprovechado el fenómeno ovni para montar un negocio. Pero también es cierto que hay otras personas que procuramos hacer lo mejor de nosotros y llegar a un público mayor a nivel mundial. Nunca hay que perder el camino. La recomendación es saber conducirse con transparencia y equilibrio.

Y no todo pasa por el dinero: la mayoría de las sectas y fabuladores no cobran nada por sus actividades y se jactan de ello. Dicen ser más "puros" por no pedir nada a cambio de su "mensaje". Obviamente, es un "gancho" metódicamente urdido. Les interesa algo más que el dinero. Ser reconocidos y tener seguidores que alimenten algún delirio místico. Los grandes engaños también vienen gratis...


6. El ego

Otro fantasma que planea sobre cada testigo de contacto. Y más aún si le rodea un grupo grande de personas, o si tiene seguidores. Ya hablé algo sobre ello líneas atrás.

Si se trata de un grupo en donde es el único canal o testigo de la experiencia, las probabilidades de que se le suba el “humo a la cabeza”, son mayores. Si logró cierto reconocimiento, ya sea por sus libros, entrevistas en televisión, viajes a diversos países para dar conferencias, entre otras situaciones, podría terminar asumiendo un “personaje” frente a toda la gente que espera cosas de él. Y es que todos, en algún momento de nuestra vida, creemos ser importantes por nuestros “logros”. Cada testigo potencial de contacto tiene un ego -me incluyo, obviamente- que debe trabajar para no creer que es el protagonista de la experiencia. En realidad, ¡la experiencia y su enseñanza son las protagonistas! El contactado es solo circunstancial, es el mensaje el que permanece. Y aunque el propio testigo reconozca todo esto, a veces sus acciones le contradicen, como el hecho de subestimar otras experiencias de contacto, y sólo tener en cuenta lo que hizo, vivió, escribió o investigó, omitiendo inclusive detalles de su experiencia al lado de otros pues esa situación podría quitarle protagonismo. También hay casos donde uno se confunde y se proclama “mensajero exclusivo” de alguna entidad extraterrestre… A lo largo de estos años he conocido, por lo menos, a cuatro “discípulos de cristo” encarnados, y que ahora son testigos de contacto. Considero la reencarnación, pero de allí a seguir “viviendo” una supuesta vida pasada, es un delirio. Esto lo he experimentado, sobretodo, en los Congresos Ovni donde he sido invitado. Es otra de las situaciones que terminan quitando credibilidad al tema. Podría añadir muchas cosas más, pero todo se resume en ser ejemplo de lo que se dice.

Pienso que debemos observarnos detenidamente para mejorar, primero que todo, como personas. El hecho de haber vivido experiencias extraordinarias no nos hace especiales, ni nos pone por encima de nadie. Si alguien lo está empezando a considerar, se halla en un grave error. Entre más se viva, se aprenda, o se “logre” en la difusión del testimonio de contacto, más humilde se debería ser. Pero una humildad sincera, que escape al discurso y la diplomacia para dar una “buena imagen”. Hablo de ser tal como uno es, sin mascaras o actitudes que creamos. La mayor fuerza del testimonio de contacto es la honestidad.

Desde un principio he intentado mostrarme como soy en todos los ámbitos. Tuve entrevistas en medios de comunicación con astrónomos, físicos nucleares, pilotos de guerra, periodistas escépticos, hasta un improvisado análisis de un psiquiátra chileno -que, afortunadamente, dijo que no estaba loco-, y la oración de un exorcista del Vaticano que se escandalizó cuando me escuchó hablar en un programa de Tv en Miami sobre extraterrestres -afortunadamente, dijo que no estaba “endemoniado”-. En todo este tiempo aprendí que cometeremos errores por intentar "hacer", pero nunca debemos dejar de ser transparentes, ser nosotros mismos, por he allí la clave de la proyección de un mensaje hacia los demás.



7. Catastrofismo

Más de un testigo de contacto ha señalado el fin del mundo, o un cambio drástico para la humanidad en una fecha determinada. El problema no es sólo si ocurrió o no, sino la dramatización del mensaje, que en su naturaleza no es debería ser catastrofista o apocalíptico, sino de alternativa.

Soy un convencido de que las profecías son advertencias para corregir. Pero el miedo, o la pésima interpretación de los mensajes recibidos, podrían conducirnos a esgrimir advertencias terribles que no tienen el más mínimo sustento. Lo he visto, por ejemplo, con el año 2012 y la supuesta extinción de la humanidad o el salto a la cuarta dimensión. Un mensaje de seres superiores no tiene porqué estar insistiendo con el fin de la humanidad para una fecha. Todo en el Universo son posibilidades, y tenemos un libre albedrío que puede interactuar dentro de esa “matrix” que fue diseñada para la experiencia humana. Las fechas del fin del mundo ha sido un mal que se ha repetido en famosos testigos de contacto. No se puede caer en el mismo error.

Si seres superiores entregan un mensaje que involucra un evento difícil para la humanidad, otorgan esa información como “posibilidad” y siempre con margen de que se revierta, pues he allí el mensaje de su comunicación. Yo he vivido esto cuando hablé de un incidente en Nueva York y su relación con un conflicto posterior en Irak, tal como se desprendió de la experiencia en Celea, y todo esto antes de que se diera el atentado en las Torres Gemelas. Lo mencioné en medios de Estados Unidos. Entre los testigos de esas entrevistas figura Renán Armendáriz Coello, en ese momento el locutor de radio más escuchado del país, que me llevó a su programa de radio de Los Ángeles para hablar del tema. Fue un golpe tremendo que no se haya podido evitar el 11S. Pero también en ese año mencioné que en agosto de 2007 podría desencadenarse una importante tensión bélica con China, situación que, gracias al trabajo de mucha gente comprometida con el mensaje, no prosperó llegada esa fecha (a pesar de la tensión que vivió China, Irán y Rusia con la OTAN en ese momento). En otras palabras, los seres que nos contactan quieren que nos hagamos responsables de nuestro futuro, y que co-creemos nuestra propia realidad favoreciendo circunstancias positivas y polarizando aquellas que se insinúan indóciles para la raza humana.

El catastrofismo no es un mensaje que ayude a evolucionar a las personas. Todo cambio basado en el miedo no es genuino. El cambio real se basa en el amor y en la consciencia.

He resumido en estos siete puntos las cosas que todos los difusores de esa “otra realidad” debemos equilibrar. Ninguno está libre de cometer estos errores. Por ello es siempre imperante no perder el sentido común.

lunes, 15 de agosto de 2016

Documental sobre los OVNIS

Vicente Fuentes. Los Ovnis del 11-S

La caída de las Torres Gemelas de Nueva York el día 11 de septiembre de 2001 supuso un cambio en la conciencia de todas las sociedades del mundo a nivel económico, político, militar, filosófico y cultural. Pero existe un fenómeno misterioso vinculado también al 11-S y que lo relaciona con el misterio de los ovnis, debido a los avistamientos que pudieron observarse en varios momentos durante los atentados.
En este sentido, el ingeniero y ufólogo Vicente Fuentes ha realizado una completa investigación recorriendo minuto a minuto y segundo a segundo todas las imágenes de aquel día disponibles hasta la fecha, hasta descubrir uno de los mayores hallazgos de la historia de la investigación de los“no identificados”: ovnis esféricos lumínicos, grabados y fotografiados desde treinta y cinco perspectivas distintas, que parecen sobrevolar el complejo del World Trade Center con pleno dominio de la situación en el sentido militar. ¿Qué motivación hay detrás del fenómeno ovni? ¿Cómo es posible que los espectadores no se diesen cuenta de estos avistamientos por el“efecto atención”? ¿Han aparecido este mismo tipo de objetos en otros momentos claves de la historia contemporánea? ¿Podríamos admitir que el fenómeno ovni en ocasiones tiene la intención expresa de salir en nuestras fotos para dejar una marca, una firma?

La Llegada. Parte XIX, XX y XXI






martes, 29 de diciembre de 2015

Periodista Digital. Josep Guijarro y Gonzalo de Martorell. 'In-creible'


In-creíble es un viaje al papel de largas y vehementes charlas entre dos amigos que creen en cosas diametralmente opuestas.
Ante sendas humeantes tazas de café han desfilado los principales misterios que rodean al hombre: los platillos volantes, la vida después de la muerte, la ouija, o los principales fenómenos paranormales, entre otros.
Josep Guijarro y Gonzalo de Martorell hacen un ejercicio de autocrítica y nos proporcionan datos contrapuestos que nos invitan a pensar por nosotros mismos, acerca de doce de los principales misterios de la humanidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Tenemos Que Hablar. Especial OVNIs


Invitados:
- Virginia Dangma autora del libro avisos del cielo (contactada)
- Luis José Grifol (investigador y contactado ovni)
- Salvador testigo ovni (trabajador del aeropuerto de Manises)
- Jose Mª (testigo)
- Jesus (testigo)
- Vicente Fuentes (ufologo)
- Miguel Ángel Sabadell (escéptico)

Josep Guijarro. El Incidente Manises

El OVNI estrellado que recuperó la Armada Española

En 1966, la Armada española se hizo con los restos de una aeronave en forma de platillo volante que había sobrevolado varias instalaciones militares de El Ferrol (A Coruña), antes de acabar estrellándose contra el mar. Varios ingenieros del Ejército estudiaron los fragmentos del OVNI, que terminaron finalmente en manos de las tropas estadounidenses. Décadas después, conseguí localizar a varios testigos claves de dicho incidente: desde una persona implicada en la recogida de los fragmentos de la aeronave a otra que pudo contemplarlos en el interior de unas instalaciones militares subterráneas…

Juan Daniel Araoz es un experimentado investigador OVNI afincado en El Ferrol (A Coruña) que siempre se ha mantenido al margen de los medios de comunicación. Lo conocí a mediados de los años 90 y, desde entonces, hemos mantenido el contacto. En varias oportunidades me puso sobre la pista de incidentes ufológicos acaecidos en tierras ferrolanas. Sin embargo, el caso más fascinante de todos los que ha tenido la oportunidad de investigar durante los últimos cincuenta años, ocurrió a mediados de los años 60 del pasado siglo, y el propio Juan Daniel fue uno de sus principales protagonistas.

Todo comenzó una noche del año 1966 ó 1967 -Juan Daniel no puede precisar la fecha exacta-, cuando nuestro informante recibió la llamada de un buen amigo: el popular periodista ferrolano José Varela Losada, conocido por el sobrenombre de “Jovalo”. Minutos antes, una persona había informado al reportero de que un extraño objeto volador se encontraba sobre la vertical de las instalaciones del astillero naval de Astano. “El bueno de ‘Jovalo’ sabía de mi interés por el asunto de los OVNIs, así que no dudó en llamarme, a pesar de que eran las tres o cuatro de la mañana -me explicaba Juan Daniel-. Cuando llegué a la zona, en la carretera que está frente al astillero, además de mi amigo el periodista, también estaba contemplando el OVNI un matrimonio”. A continuación sucedió lo que sigue, según me relató el ufólogo ferrolano:

No cabía en mí de gozo. Estaba observando uno de esos objetos que tanto me interesaban. Estaría como a unos trescientos metros de nuestra posición, y su diámetro debía ser de unos doce metros. No era difícil hacer el cálculo, puesto que en un primer momento se encontraba cerca de una grúa de los astilleros. Parecía un sombrero o plato invertido. Vamos, dicho sin tapujos, que tenía la forma del típico platillo volante que todo el mundo ha visto alguna vez en fotografías, en dibujos o en películas. Era de un color amarillento, pero su cuerpo principal no emitía ningún tipo de luminosidad, sino que era alumbrado por una serie de lucecitas de distintas tonalidades que tenía alrededor de su estructura, y que se encendían y se apagaban alternativamente: primero dos o tres rojas, luego otras verdes, unas amarillas, etcétera.

Total, que el platillo volante comienza a desplazarse lentamente sobre varias de las naves de Astano, y luego se marcha hacia el otro lado de la ría, donde en aquel entonces había una serie de polvorines militares. Estuvo bastante tiempo “curioseando” sobre los polvorines. De hecho, disminuyó bastante su velocidad y, en un momento dado, casi dio la sensación de que se paraba. Luego tiró en dirección a los astilleros de Bazán, sobre cuyas instalaciones también estuvo moviéndose bastante tiempo. En ese momento se estaban construyendo allí una serie de buques de guerra, así que me pareció que estaba espiando estos barcos. Al final, se desplazó hacia la boca de la ría y se perdió a lo lejos, sobre el mar. Estaba tan sorprendido con el “espectáculo” que no te puedo decir cuánto tiempo duró todo el avistamiento, pero calculo que sería entre media y una hora. Es decir, que el OVNI estuvo un buen rato “inspeccionando” los polvorines y los astilleros.

“No te lo vas a creer, tenemos un OVNI en la base”

Pasados unos días del avistamiento, Juan Daniel se enteró casualmente de que unos pescadores de una embarcación que atracaba en la localidad costera de Burela (Lugo) habían hallado recientemente, en alta mar, algunos restos de un extraño aparato, de modo que hacia allí se dirigió para entrevistarlos. “No tardé en localizar a algunos de ellos -me contaba-. No querían hablar del asunto, sólo me dijeron que eran unos trozos grandes de algo amarillo parecido al poliespan (nombre por el que es conocido en España el poliestireno expandido, material plástico espumado utilizado en el sector de la construcción y el envase. Nota del autor), pero que pesaba mucho. Decían que dentro de esa carcasa amarillenta había una especie de aparatos, pero ya no quisieron ofrecerme más detalles”.

En la época del avistamiento que nos ocupa -y también en la actualidad-, Ferrol constituía un puerto estratégico para la defensa del territorio nacional, de modo que la Armada -rama marítima del Ejército español-  conservaba una importante base naval y armamento pesado. “En aquellos tiempos, al igual que ahora, tenía muy buenos amigos que eran militares de la Armada -continuó Juan Daniel con su relato-. Muchos de ellos sabían de mi afición por el asunto de los OVNIs, así que unos días después de haber hablado con los marineros de Buerela que habían recogido los restos de un aparato, recibí la llamada telefónica de un militar. Me dijo: ‘Oye, no te lo vas a creer, pero en la base naval de A Graña tenemos bajo vigilancia uno de esos platillos volantes que tanto te interesan. Al parecer, lo recogieron unos pescadores en el mar. Es un secreto y no podemos hablar del asunto, pero pensé que te gustaría saberlo’”.

Antes de seguir con el relato de los hechos, conviene aclarar que mi informante tenía fácil acceso a las instalaciones militares de A Graña, situadas bajo una montaña en El Ferrol, por una serie de cuestiones familiares. Así me lo explicaba Juan Daniel: “En esa época yo trabajaba en un negocio de mi familia que estaba en pleno Ferrol. Se trataba de una especie de grandes almacenes de tres pisos, donde vendíamos prácticamente de todo. Nosotros éramos los encargados de proveer a la Armada de colchones, sábanas, cortinas, muebles y demás, que necesitaban tanto para la base naval como para los barcos. De modo que yo tenía que entrar habitualmente a la base de A Graña para tomar medidas, llevar encargos o dejar presupuestos. Iba tantas veces que acabaron dándome un pase especial para poder entrar cuando quisiese. Te puedes imaginar que mi relación con los militares era muy estrecha. De hecho, la mayoría de mis amigos pertenecían a la Armada. Por otro lado, había salido con la hija del comandante de la base, así que todo el mundo en la instalación militar me conocía”.

“Ahí está el platillo volante que usted quiere ver”

Juan Daniel no se iba a quedar quieto tras saber que en la instalación militar de El Ferrol había uno de esos platillos volantes que a él tanto le fascinaban, y de los cuales se publicaban constantes noticias en la prensa del momento. Así que, ni corto ni perezoso, llamó al comandante de la base naval de A Graña y le explicó la información que le había llegado. El alto mando militar, tras dudar unos instantes, le dijo: “Vale, está bien, pero por ser tú y porque sé de tu interés por esto de los OVNIs. Vente por aquí. Te acompañará un soldado con la orden estricta de que sólo te lo deje ver un minuto como máximo”. Nuestro protagonista se presentó de inmediato en A Graña, donde en palabras de Juan Daniel, sucedió lo que sigue:

No sé cómo será ahora, pero en aquella época las instalaciones de la base militar estaban ocultas bajo una montaña completamente horadada por su interior. Había silos donde se guardaba toda clase de armamento y unos túneles de hormigón inmensos que iban a dar a las distintas dependencias. Recuerdo que al llegar, me estaba esperando el soldado encargado de conducirme a dónde estaba el OVNI. No anduvimos mucho, calculo que unos cien metros, por uno de esos túneles. Y al doblar un recodo, el soldado me dijo: “Ahí está lo que usted quiere ver”. Eran los restos de un artilugio. Tenían un color amarillento, como el platillo volante que yo había podido contemplar junto a “Jovalo” e igual que las piezas que recuperaron los pescadores de Burela. En el interior de esa carcasa amarillenta había una serie de aparatos, pantallas y maquinaria. Jamás había visto nada igual. Ninguno de los fragmentos sobrepasaba los dos metros de largo y el medio metro de ancho.

Entonces, me fijé en unas letras negras que destacaban en uno de los trozos. Menudo chasco que me llevé. Se podía leer la palabra “NASA” y, debajo de esas letras, aparecía un número de serie. Yo me esperaba encontrar los fragmentos de una nave extraterrestre, y lo que me topé fue un ingenio militar estadounidense. Entonces el soldado me advirtió de que ya había pasado el minuto estipulado y me sacó de allí. No insistí en quedarme por más tiempo, porque fue tal la desilusión que sólo quería salir de allí y olvidarme de todo.

Localizamos a un testigo claveviewer

A pesar del tiempo transcurrido, pensé que sería buena idea intentar localizar a alguno de los marineros de Burela que recuperaron los restos  de  la  aeronave  que  pudo  contemplar Juan Daniel en la instalación militar ferrolana. No era tarea fácil, pues el tiempo transcurrido desde el año 1966 ó 1967 jugaba en contra. De todos modos, nada había que perder, así que un luminoso sábado de junio de 1997, junto al investigador coruñés José Lesta, fiel compañero de fatigas en innumerables investigaciones tras lo extraño, me presenté en la bella localidad costera de Burela.

En nuestra primera incursión, la suerte no nos sonrió. Preguntamos en el ayuntamiento, en la biblioteca, en el puerto, en bares… Nadie se acordaba del suceso. Y como suele ser habitual en este tipo de investigaciones, la mayoría se encogían de hombros, pero otros nos miraban como si los tripulantes del platillo volante por el que preguntábamos fuésemos nosotros mismos. Ya entonces Lesta y yo estábamos curados de espantos. Y es que para llevar a cabo este tipo de pesquisas “a puerta fría”, la primera condición es dejarse la timidez en casa.

Viajamos en dos ocasiones más a Buerela, y en la última de nuestras visitas conocimos a la historiadora local Herminia Pernas, quien se mostró interesada por el asunto y prometió hacer algunas averiguaciones. A los dos días recibíamos una llamada. Al otro lado del hilo telefónico, Herminia, sin poder ocultar su sorpresa, nos confesaba que su propio padre sabía algo del suceso. Ramón Pernas, un curtido hombre de mar, recordaba que hacía muchos años, desde la embarcación en la que faenaba, pudo observar cómo los hombres enrolados en el pesquero “Reina María” rescataban de las aguas un extraño aparato de color amarillento.

De este modo dimos con las identidades de varios de los pescadores que recuperaron los fragmentos del extraño aparato. Alguno ya había fallecido y otros con los que contactamos no quisieron realizar ningún tipo de declaraciones. Sólo uno de ellos, José Fernández, accedió a hablar con nosotros. Durante la conversación se mostró muy esquivo, y no cesaba de repetir que no quería buscarse problemas, “porque ese aparato debía ser algo secreto y yo no me meto donde no me llaman”. Finalmente se animó y recordó que habían hallado los fragmentos del objeto en alta mar. “Además, no hacía mucho que se había estrellado, porque algunos trozos todavía echaban humo”, aseguró. La tripulación del “Reina María” decidió seguir pescando y recoger el fragmento más grande del aparato estrellado al día siguiente. Lo curioso, tal como nos relataba José, “es que durante todo ese tiempo, sobre la zona en la que se encontraban los fragmentos del objeto, había un avión que volaba muy bajo dando vueltas”.

El marinero describió ese fragmento de mayor tamaño de un modo que nos resultaba familiar: “Era como poliespan amarillento, pero pesaba unos 200 kilos. Nos costó subirlo al barco y lo echamos a proa”. José nos confesó que dentro de la carcasa amarillenta “había algo que era lo que pesaba. Parecían unos aparatos”. Cuando finalizaron su trabajo en alta mar, llevaron los fragmentos al puerto de la ciudad de A Coruña, donde debían entregar la pesca. Una vez que desembarcaron, dieron aviso a las autoridades y los militares se hicieron cargo del misterioso hallazgo. José Fernández no recordaba o quizá no quería recordar más detalles, y dio por zanjada la entrevista. Según pudimos averiguar, gracias a ciertos contactos en el estamento militar, un camión recogió los restos del objeto siniestrado, transportándolos a la base naval de A Graña, en Ferrol, donde Juan Daniel Araoz pudo observarlos días después.

Tecnología de “otro mundo”

Si el platillo volante que sobrevoló el astillero de Astano y luego se dirigió hacia Bazán y los polvorines era de origen terrestre y, más en concreto, estadounidense,  ¿qué interés tenía el No Identificado en estas dos empresas constructoras de barcos? Tras algunas averiguaciones, propongo una posible explicación, que no deja de ser una mera hipótesis, sin más. Veamos:

En 1947, la Armada española comenzó a gestionar directamente los astilleros de la Empresa Nacional de Bazán. A partir de los años 60 se crea el astillero de Astano como complementario a Bazán. Durante dicha década ambas empresas se dedicaron a fabricar embarcaciones de alta tecnología. En la época en que tuvo lugar el avistamiento -año 1966 ó 1967, según recordaba Juan Daniel Araoz- estaba en pleno auge el interminable conflicto árabe-israelí. Recordemos que en noviembre de 1956 los israelíes invadieron la península del Sinaí. Finalmente se retiraron de este territorio, pero en junio de 1967 volvieron a invadirlo hasta el canal de Suez, además de ocupar también parte del territorio jordano y sirio. Pues bien, desde el año 1966 y aproximadamente hasta 1970, en los astilleros de Astano y Bazán se construyeron embarcaciones para varios países árabes, en aquel entonces en conflicto con el Estado de Israel, aliado histórico de Estados Unidos y pieza fundamental para el gobierno estadounidense en territorio árabe. De modo que el platillo volante terrestre estaría realizando labores de espionaje, filmando las embarcaciones que se estaban construyendo en Astano y Bazán.

De todos modos, son muchas las preguntas que faltan por responder: si estamos ante un caso de espionaje militar, ¿por qué el OVNI presentaba una serie de luces alrededor de su estructura? ¿No sería más conveniente para sus objetivos pasar lo más desapercibido posible? Por otro lado, resulta cuanto menos sorprendente que en los años 60 el Ejército estadounidense poseyera aviones con forma de platillo volante. Otra cuestión no menos importante es si el objeto volador iba tripulado o bien era dirigido por control remoto. Me inclino por la segunda opción, pero este aspecto tampoco está claro.

Expediente secreto al descubierto

El 11 de junio de 1993, un expediente OVNI fechado en El Ferrol en el año 1966, y que hasta ese momento había permanecido oculto a la opinión pública bajo el sello de confidencial, llegaba junto a otros informes sobre No Identificados a la Biblioteca del Cuartel General del Aire. Formaba parte de una nueva remesa de documentos desclasificados por el Mando Operativo Aéreo (MOA), organismo encargado entonces del proceso de desclasificación de expedientes sobre OVNIs en poder del Ejército del Aire español.

Dicho informe relata que a las 23:30 horas del 2 de abril de 1966, desde la Estación Radio Receptora de La Carreira, una instalación del Departamento Marítimo de El Ferrol situada a menos de diez kilómetros de esta localidad, un cabo primero electricista, un celador y dos marineros observaron, a la izquierda del monte Campelo, “un objeto luminoso de luz opaca muy intensa no reflectora, variando de forma cada cinco minutos aproximadamente”. El avistamiento duró unos 45 minutos y, durante ese tiempo, al cabo se le ocurrió coger una cámara fotográfica y tomar una instantánea con una exposición de 68 segundos. Media hora antes de que el OVNI fuese avistado desde la Estación Radio Receptora, fue divisado por un marinero de guardia en la localidad ferrolana de La Jubia.

En el expediente desclasificado se adjunta un esquema del desarrollo del avistamiento, dibujado en base a los testimonios de los testigos. Éstos, según se puede leer en el informe, vieron durante tres cuartos de hora cómo el objeto volador iba variando de forma. De luna creciente pasó a media luna creciente, un fragmento de media luna creciente, una circunferencia y, finalmente, un rectángulo. En cuanto a su tamaño, también cambió: pasó de unos diez metros de diámetro al inicio del avistamiento, a unos dos metros al final del mismo. En cuanto a la fotografía del OVNI tomada por el cabo electricista, en el informe sólo consta una fotocopia de la misma de muy mala calidad, en la que sólo se aprecia una mancha blanca sobre fondo negro.

Cuando le mostré a Juan Daniel Araoz el expediente desclasificado por el Ejército del Aire, éste mostró su sorpresa, pues no sabía nada del caso. Por tanto, dedujo que muy probablemente hacía referencia al avistamiento del que había sido testigo junto a “Jovalo” y un matrimonio. “Pienso que el informe y mi observación son el mismo fenómeno -apuntaba Juan Daniel-. Sólo que yo observé el platillo volante a las tres o cuatro de la madrugada y los testigos militares del expediente varias horas antes. De hecho, el lugar desde el que yo avisté el OVNI aquella noche y desde el cual lo vieron los militares, según refleja el informe, están relativamente cerca”.

De lo que no cabe duda es de la proximidad temporal y espacial de los dos avistamientos. Ambos tuvieron lugar en Ferrol y desde zonas cercanas. El descrito en el expediente ocurrió el 2 de abril de 1966 y el protagonizado por Juan Daniel en una fecha inconcreta del año 1966 ó 1967. Por tanto, como apunta el ufólogo ferrolano, es muy posible que se trate del mismo incidente, con la salvedad de que el caso reflejado en el documento desclasificado podría estar aludiendo a un estadio inicial del avistamiento (22:30 horas), y Juan Daniel y el resto de los testigos que se encontraban junto a él habrían observado la parte final del mismo, incluyendo la desaparición del OVNI.

2012: nuevas informaciones

En 2010 Juan Daniel se encontró con un antiguo amigo: un militar que había estado destinado en la base naval de A Graña cuando él fue testigo del avistamiento y de los restos del extraño objeto en dichas instalaciones de la Armada. El militar le confesó que también había tenido la oportunidad de contemplar los fragmentos de la misteriosa aeronave. Llevado por la curiosidad, le preguntó al comandante de la base sobre el asunto, y éste “le respondió que si no quería meterse en problemas mejor que mantuviese la boca cerrada, o tendría que arrestarlo”, me decía Juan Daniel.

La última información sobre este apasionante caso vio la luz en mayo de 2012, cuando en la sección de Defensa de “El Confidencial Digital”, un popular diario que se puede leer a través de Internet, salió publicada una noticia con el siguiente encabezamiento: “El OVNI recuperado por la Armada en Ferrol en 1966 era en realidad un prototipo espía de la NASA. Todos los detalles de un secreto militar silenciado durante años”. Los periodistas de “El Confidencial Digital” accedieron “al testimonio de un militar que vivió en primera persona aquel suceso”, según se puede leer en la información.

Después de relatar el avistamiento del OVNI en forma de platillo volante y luces a su alrededor, el posterior estrellamiento del objeto en alta mar, la recuperación de sus restos “horas después por unos pescadores que faenaban en la zona” y su traslado a la base naval de A Graña -exactamente los mismos datos que yo manejo, tal como muestro en el presente capítulo-, los periodistas pasan a exponer las revelaciones obtenidas de su fuente militar:

“El Confidencial Digital” (ECD) ha podido localizar a uno de los militares que participaron en las labores de recuperación y custodia de aquel artilugio. Según los detalles ofrecidos por este militar, ahora en situación de reserva, “los mandos militares de la base de submarinos de La Graña, en Ferrol, exigieron mantener en secreto aquel suceso. Ni a nuestros familiares podíamos decirles absolutamente nada de aquello”. Tal y como recuerda, aquel aparato era del tamaño aproximado de un caza F86 Sabre de la época, pero sin alas y con una gran tobera en su parte posterior -que indica que se trataba de un sistema de despegue vertical-. Estaba fabricado en un material amarillento, similar al que puede verse en algunos satélites o en el módulo lunar del Apolo. Según fuentes expertas en el sector aeroespacial, este papel de oro es un material muy ligero y extremadamente resistente al calor. Se utiliza en aquellos aparatos cuyos motores alcanzan altísimas temperaturas.

Los militares de la Armada, tras exigir silencio absoluto a los pescadores que recogieron el aparato en el mar, lo montaron en una góndola del Ejército y ésta fue escoltada por un convoy de vehículos hasta La Graña. Allí fue recogida en uno de los grandes túneles -“en el tercero”- que horadan un monte que hay en el interior de la base. Ingenieros del Ejército del Aire acudieron en las primeras horas de custodia hasta la base de la Armada, con el objetivo de analizar los restos y determinar cuál era el objetivo del aparato. Por aquel entonces, los militares ya habían descubierto el logo de la agencia aeroespacial estadounidense y las siglas “NASA” impresas en el fuselaje del artilugio.

“Se trataba de una especie de UAV (siglas en inglés de Vehículo Aéreo no Tripulado) rudimentario para estos tiempos, pero mucho más avanzado tecnológicamente que cualquier cosa que hubieras visto o nos hubieran contado por aquel entonces”, asegura a “ECD” este militar en la reserva. Finalmente, los ingenieros determinaron que se trataba de algún tipo de aparato espía, ya que contaba con cámaras y estaba diseñado para “hacer poco ruido” y desprender una firma térmica muy baja. La Armada comunicó el hallazgo en las primeras horas a la base norteamericana de Rota. Durante las horas que este prototipo estuvo en Ferrol, fue visto por apenas dos docenas de personas. Un grupo de militares estadounidenses se presentó en Ferrol y se llevó el aparato a bordo de un camión militar. Nunca se volvió a saber nada de su paradero.

Después de todo lo revelado, son muchas las preguntas que se agolpan en mi cabeza, pero una destaca por encima de las demás: si en el año 1966 el Ejército estadounidense poseía una aeronave en forma de platillo volante, dotada de una tecnología muy superior a cualquier artilugio volador conocido en la época, ¿cuántos avistamientos de supuestas naves extraterrestres podrían corresponder en realidad a aparatos estadounidenses secretos con esa forma de plato volador? Es más, si entonces existía tal tecnología aeronáutica, ¿qué clase de aeronaves secretas tendrán hoy en día en su poder las naciones más poderosas de la Tierra?

Fuente: elojocritico. Ovni estrellado recuperado por la armada